Las fachadas de edificios, durante todo el año están sometidas a la acción de los agentes climáticos y a las inclemencias de la intemperie; es vital que el mantenimiento sea el correcto y esté al día a fin de prevenir peligros y daños mayores.
Peligros a los que estamos expuestos
La vida útil de materiales de construcción es limitada y según van pasando los años, si no tienen un mantenimiento adecuado llegará el momento en que será necesaria una reforma de la fachada del edificio.
Dentro de los peligros más graves ocasionados por el mal mantenimiento podemos mencionar: desprendimiento de aleros, medianeras, revestimientos de balcones, elementos decorativos y en el peor de los casos el derrumbe total de la fachada.
El desprendimiento de cualquiera de los elementos antes mencionados podría causar daños graves a las personas que circulan por la acera o a los coches, enfrentando a los propietarios del inmueble a penalizaciones legales.
Aunque no lo creas, estos sucesos son más frecuentes de lo que imaginamos y las consecuencias son a veces fatales para quienes resultan heridos por los escombros.
Otro punto importante es el de los seguros. Ninguna compañía aseguradora va a querer cubrir un edificio con malas condiciones de mantenimiento y en caso de que cuente con una póliza, ningún seguro cubrirá los daños ocasionados por un siniestro que pudo ser evitado.
Las ordenanzas de las comunidades autónomas, obliga a la Inspección Técnica de Edificios (ITE) para los que cumplen 50 años desde su construcción con sanciones a los propietarios que no cumplan la normativa.
Evita el peligro del mantenimiento incorrecto
Como dice el famoso refrán “mejor prevenir que lamentar” y es lo que te recomendamos. Para alargar la vida de la fachada de tu edificio, debe ser inspeccionada, lavada y pintada dos veces al año.
Cuando se hace la limpieza de la fachada se puede detectar la aparición de problemas estructurales ocasionados por filtraciones, el polvo, el humo de los coches o la lluvia, los cuales pueden resolverse a tiempo, antes de tener que enfrentarnos a grandes costes por reformas que requieren atención inmediata.
Lo ideal es contratar una compañía experta en construcciones y mantenimiento de edificios. Ellos cuentan con personal calificado y equipos modernos para hacer la inspección y limpieza de la fachada del edificio.
El experto además podrá diagnosticar daños estructurales que deban ser atendidos antes de que se conviertan en un grave peligro y un coste elevado.
Cuando el mantenimiento de la fachada del edificio no es correcto, comienzan a aparecer fisuras y pérdidas de recubrimientos, humedades y grietas que no solo afectan sino que se convierte en un peligro si no son tratadas.
Asegurarnos que el mantenimiento que se le da a la fachada del edificio es el correcto nos evitará peligros mayores, fuertes desembolsos de dinero y lo peor de todo, las sanciones legales que nos puede acarrear.
Mantener las fachadas de edificios es la única manera de tener nuestro patrimonio a salvo, cumpliendo con las ordenanzas municipales y con una estética impecable con el paso de los años.