Las viviendas multifamiliares conocidas popularmente como edificios, con el paso de los años si no se les hace mantenimiento cada determinado tiempo, se van deteriorando.
El humo de los carros, el clima y diferentes agentes contaminantes son algunos de los principales factores que influyen en su desgaste y desmejora.
El descuido de la infraestructura de los edificios va provocando poco a poco daños y problemas que si no se atacan a tiempo pueden causar desastres irreparables, representando pérdidas económicas, de valor arquitectónico o patrimonial, incidiendo además, en la calidad de vida de los residentes.
La fachada de un edificio es la primera impresión que está a la vista de los peatones o de los que circulan cerca de sus alrededores y es esencial que se mantenga en buen estado.
En algunas localidades hay reglamentos y normativas que exigen a los propietarios el correcto mantenimiento para prevenir daños.
El mantenimiento de un edificio es un conjunto de trabajos periódicos que pueden ser programados o no, para que siga cumpliendo en óptimas condiciones, las funciones previstas desde su construcción y durante un período de vida útil, sin ocasionar riesgos a sus habitantes o a la comunidad.
Mantenimiento planificado para prevenir riesgos
El mantenimiento y reparación de todas las áreas internas y externas de las edificaciones son las tareas fundamentales que garantizan su buen estado y funcionamiento, evitando además, que los diferentes agentes dañinos, influyan en su deterioro y destrucción.
Cada edificio según sus características, materiales utilizados en su ejecución y fecha de construcción tienen mantenimientos diferentes.
Existe el preventivo, que es el indicado para prevenir inconvenientes que se pueden presentar debido al uso y el correctivo que se utiliza para resolver situaciones no previstas.
Una planificación adecuada para el mantenimiento de las fachadas de los edificios comprende pintura, arreglos de desconchados, fisuras de paredes y muros, vidrios, ventanas, herrajes y puertas de acceso, rejuntado en soldaduras de azoteas, revisión y reposición de tejas, impermeabilización de áreas techadas, entre otras.
En los proyectos o planificación de mantenimiento de la fachada de edificios es fundamental contar con personal calificado y especializado que realice una evaluación detallada de la condición actual y que luego emita un informe de las reparaciones y arreglos que se requieran, destacando las prioridades.
Un plan de mantenimiento de fachadas bien organizado debería responder lógica y satisfactoriamente a los requerimientos del estudio previo realizado, de esa manera se evitarían errores, contratiempos y gastos en exceso a la hora de las reparaciones y los propietarios estarían acatando las normativas y reglamentos vigentes.
Garantía y satisfacción en el mantenimiento de las fachadas de los edificios
Una sociedad consumista, que disfruta, busca la belleza, aprecia los detalles, le gusta cambiar y desechar lo que ya no está a la moda, se ha dado cuenta de que la vivienda o residencia no es un simple objeto que puede dejar para adquirir otra, por lo que se esmera en conservarla y mantenerla en buen estado.
Considerar primordial el mantenimiento preventivo donde se actualicen periódicamente los mecanismos y se implemente el uso de materiales modernos, acordes con los adelantos tecnológicos que funcionen cada vez mejor y sean más duraderos, garantiza calidad.
Una buena organización para el mantenimiento debe incluir recursos humanos, materiales y técnicos. Los propietarios de los edificios deben reunirse y conformar equipos que se encarguen de elaborar la planificación con la asesoría del profesional especializado que realizó la inspección y elaboró el informe detallado.
La constante supervisión de la ejecución y cumplimiento de la planificación realizada es factor clave para evitar posibles errores en el mantenimiento de la fachada del edificio. Es una realidad que se traduce en hogares más seguros y garantiza el bienestar y calidad de vida de los residentes.